NEVADO DE CACHI (Salta)
martes, 8 de noviembre de 2011
lunes, 18 de julio de 2011
Veladas en Cerro de los Pinos
A la noche, después de comer, nos
reuníamos todos en el “salón” que era una mezcla de living y escritorio de Bon
Papa. Frente a la salamandra, único sistema de calefacción en toda la casa,
había dos silloncitos y entre ellos una mesa con una gran lámpara a “petrol”(kerosene)
que con su luz tenue (mucho menos que los foquitos de 25 W de Pinette) creaba
un ambiente muy cálido y acogedor.
Bon Papa se sentaba en el de la izquierda y Bobonne en el
otro con su infaltable costurero al lado, recuerdo que era un catre de madera
en X (fabricado por Bon Papa en su carpintería al igual que casi todos los
muebles de la casa) del que colgaba una bolsa de tela verde dentro de la cual,
en un desorden indescriptible tenía todo su material de costura, hasta el huevo
de madera para zurcir las medias y el dedal metálico para empujar la aguja!
Mientras los “grandes” tomaban el
café Bon Papa tocaba la flauta entonando canciones tradicionales francesas. Los
mas chicos teníamos derecho a un “canard” que consistía en mojar en el café un
terroncito de azúcar que venía en forma de cubitos envueltos en papel (marca
Lheritier) nos parecía una delicia…Bernardo me recordaba que rezábamos el
Rosario, pero a diferencia de la
Sierra solamente una decena, menos mal! Ya que entre la
penumbra y el calorcito de la estufa (sin olvidar la chicha de la comida!), a
los tres minutos hubiésemos quedado en el mismo estado que Vicente en el sillón
gris mientras Aitachi desgranaba las letanías y nosotros (los que quedaban todavía
en el living de casa!) repetíamos en un tono monocorde y apenas perceptible el
“ora pro nobissss…” (Vicente, por supuesto, ni se enteraba ya que estaba sumido
en un profundo sueño!).
Para las grandes ocasiones, es
decir casi todos los días, Bon Papa se servía una copita de guindado y cuando
estaba de buen humor, o sea siempre, nos dejaba chupar una guinda que después
se comía el. Eso si que era bueno! Otro que el canard. Hablando de humor no
recuerdo haberlo visto a Bon Papa enojarse ni levantar la vos, no así Bobonne
que con su sangre Poncin sabía demostrar su descontento. Recuerdo siempre el
momento en que llegaba desde “el otro lado”, después de cruzar el rio a
caballo, el peon con la mochila del correo y la bolsa con la carne.
Indefectiblemente se repetía siempre la misma escena que a nosotros nos
divertía mucho así que nos escondíamos a una distancia prudencial y
observábamos sin perdernos detalle. El buen hombre con su mejor cara de inocente
le entregaba la bolsa de la cual Bobonne extrayendo un cedazo de carne informe
rugía en su mejor frañol: “otra vez el sal garrón!”según ella del “otro lado”
siempre se quedaban con los lomos y pecetos y a ella le mandaban los cortes
inferiores. Eran las pequeñas delicias de la convivencia entre las familias, que
en el fondo, era muy buena.
Volviendo a nuestra velada, el
otro momento que creaba una gran expectativa era cuando Bon Papa prendía su
radio para sincronizar la hora, de su reloj de bolsillo, con la BBC de Londres. Nunca entendí
muy bien porque iba tan lejos a buscar la hora. Probablemente sería que la
única manera de sintonizar alguna frecuencia fuese por honda corta y desde
Londres? De todas maneras el único que podía entender algo de lo que salía por
el parlante era Bon Papa. En un rincón del “salón”, con mas exactitud el NW, se
encontraba la susodicha radio que no era precisamente una portátil digital, sus
dimensiones eran mas que importantes. Eran los típicos muebles de la época
(para nosotros ya era una reliquia!), de madera, con una esterilla que cubría
el parlante al cual Bon Papa pegaba su oído derecho, y dos perillas: una para
el encendido y volumen y la otra para hacer correr el fiel de la sintonía sobre
una escala graduada. Había que prenderla un rato antes para darle tiempo a que
se calienten las lámparas (creo que se las denominaba “radio a galena”, puede
ser?), luego venía el operativo sintonía y en medio de un ruido infernal, chirridos,
crrrr..crrr..de todo tipo, entrecortados por descargas eléctricas y estáticas,
Bon Papa muy concentrado adivinaba y nos retransmitía las noticias. Fue así que
me enteré de la muerte de W.Churchil en 1965, esto les dará una idea del buen oído
de mi abuelo y de la época de mis recuerdos! En un momento determinado y en
medio de este batifondo se oía y con bastante nitidez el biiip..biiip..biiip de
la hora oficial y allí concluía el operativo!
Como les comentaba al principio
en el “salón” Bon Papa tenía su “mesa de trabajo” que cumplía la función de
escritorio. En ella desplegaba su libro contable y de parte diario que
prolijamente todos los días actualizaba con su mejor letra caligráfica. Para
ello prendía la única lámpara eléctrica de la casa. Era un foco de 12W al que
con un sistema de poleas podía regularse su altura por encima de la mesa. Se
alimentaba con una batería, la misma que permitía que funcione la radio y que
se cargaba por medio de un win-charger. Este molinito con una hélice de dos
paletas se encontraba en el lugar mas ventoso de todo el parque, cerca del ala
norte de la casa entre dos álamos gigantes. Conclusión que los que dormían en
ese sector: cuarto contiguo al de Bobonne y Bon Papa y el de arriba al que se
podía acceder también por una escalera exterior, cuando había viento, es decir
siempre, no pegaban un ojo! Ahora veo de donde venia la sensación de pánico que
tuve, en mi carpita, en el campamento base del Aconcagua en febrero del 2010!
Las ráfagas de viento eran tan fuertes que hacían crujir toda la casa, los
álamos se sacudían y daba la impresión que inexorablemente se aplastarían sobre
la casa y el pobre win-charger parecía que en cualquier momento remontaría
vuelo! De pronto todo se aplacaba y se hacía un gran silencio, así que uno
recuperaba la serenidad y aprestaba a dormirse…para que? De pronto se escuchaba
a lo lejos, un murmullo que iba en aumento hasta transformarse en rugido, en
ese momento uno se tapaba con la almohada y contenía la respiración hasta que
pase el tornado con todas sus consecuencias…luego nuevamente la calma y a
esperar la próxima ráfaga…así hasta el amanecer. Lo bueno de esto es que la
batería estaba siempre a full!!!
En esta muy linda acuarela que
pinto Tante Therese se puede ver la fachada norte de la casa, el famoso
win-charger estaba unos 10 mts.frente a
la escalera de madera que subía al cuarto.
Para mi la puerta que esta a la
izquierda (SE de la casa) sería el cuarto de Therese, pero si es así me
faltaría un cuarto mas a la izquierda.
Cuando le dí a leer a Pinette la
primera versión de este racconto me miro con su característica sonrisa y me
dijo:”sos un macaneador, Bon Papa era muy prudente y nunca dejaba el
win-charger andando de noche” y tiene razon!
martes, 3 de mayo de 2011
“LA CHICHA”
A partir de unas manzanas silvestres, verdes y muy ácidas, que se
cosechaban en el campo de “Cerro de los pinos”Bon Papa fabricaba una bebida alcohólica
similar a la sidra, de hecho la conocíamos como tal. Aparentemente estos
montecitos de manzanos habían sido plantados por los indios provenientes de
Chile.
Después de su cosecha y acarreo, en carros tirados por bueyes, se las
trituraba y prensaban en lo que llamábamos la “sidrerie”que se encontraba en
una construcción contigua al antiguo molino harinero. Del jugo extraído y luego
de un proceso de fermentación en cubas de madera se obtenía la famosa chicha.
Recuerdo estar parado en la pasarela que había alrededor de la prensa en la que
se volcaban las manzanas y de donde a su vez salía el jugo, todo esto envuelto
en un delicioso aroma, creo que de allí nace mi actual cultura alcohólica….
A diferencia de la que fabricaba el tío abuelo Santiago, en la otra
orilla del río Chimehuin donde vivía, la chicha de Bon Papa era sin gas. Creo
que la diferencia radicaba en que “del otro lado”(así se denominaba la
ubicación de las casas donde habitaban la familias del tío abuelo Santiago y
las de sus hijos) embotellaban la chicha, produciéndose otro tipo de
fermentación que la hacia espumante.
Todos los días, antes del mediodía, íbamos con Bon Papa y con dos
jarras de vidrio a “la cave” a buscar la chicha. Las dos jarras eran una para
el mediodía y otra para la noche, aunque creo recordar que a la hora del te también
se tomaba…
Saliendo de la cocina y luego de cruzar el canal por un puente muy
angosto (hecho con un tablón de madera) Bon Papa echaba un vistazo al “belier”,
que era la bomba que subía el agua del canal al tanque que se encontraba en el
primer piso de la casa. Lo curioso del caso es que esa bombita funcionaba con
la presión originada por una columna de agua de no mas de 2 mts.,ya que se
encontraba en un poso por debajo del nivel del canal, y la subía a unos 4
mts.por encima del mismo. El caudal era mínimo, pero como funcionaba
permanentemente alcanzaba para el consumo de los baños y cocina.
El belier tenía un mecanismo muy simple pero solo Bon Papa sabía y
tenia la paciencia para calibrarlo y purgarlo como para que no pare nunca de
funcionar. Eso permitía que el hilo de agua que subía alcance justo para el
consumo diario de la casa. No por nada con el oído atento de Bon Papa cada vez
que íbamos al baño “viejo”y tirábamos de la cadena escuchábamos, desde el fondo
de la casa: “con moderación, que son 10 lts.menos de agua!!!”, por supuesto
esto dicho en su impecable frances.
Después del control del belier, que podía durar varios minutos ya que
primero había que hacer silencio y escuchar atentamente el sonido que emitía,
si todo funcionaba bien debía ser algo parecido a esto:
“ffffffff-tic….fffffffff-tic…..y así hasta el infinito”(los puntitos indicaban
silencio, que era muy importante ya que su duración indicaba si el calibrado
era el correcto…) si no se escuchaba nada es que estaba todo mal….no
funcionaba….estaba parado….no podríamos tirar de la cadena….habría que ir al
agujero negro!!!
Seguimos nuestro trayecto a la cave costeando un arroyito que no era ni
mas ni menos que el famoso torrente que pasaba por debajo del agujero negro!!!
(voy a tener que consultar mi psicóloga por este trauma del “agujero negro”!!!!).
Volvía a aparecer en la superficie bordeado por inmensos álamos que supongo debían
su tamaño al agua y especialmente al alto contenido de fertilidad de la misma!!!.
Muchas de las raíces quedaban expuestas dentro del agua lo cual traía para nosotros
beneficios e inconvenientes. Recordando los 80 mts de la noche anterior (ver
“baño nuevo”)…. aparecieron intactos, por su alta calidad!, enganchados en una raíz.
Bon Papa no era de levantar la vos ni de retar, pero nos hacia saber muy bien
de su disgusto ante alguna macana. Por un lado al mirarlo se creía percibir un
movimiento ascendente de sus grandes bigotes que lo decían todo! Y por otro con
el fino humor e ironía que lo caracterizaban hacia algún comentario acorde al
momento, en este caso podría ser: “si había alguno con algún problemita que requería
tanto ph, sería tal vez conveniente, por su salud, que se abstuviera de comer
postre”. Por supuesto elegía el día en que sabia que había frambuesas o mousse
de chocolate. El responsable aprendía la lección y si no lograba tomarle la
mano al corte del ph, pasaba al plan B para hacer desaparecer el cuerpo del
delito. Este consistía en el “método de la caña”, a mas de uno se nos fue
alguna vez por el agujero negro, involuntariamente en estos casos!, una zapatilla,
o una media…Así que al día siguiente, bien temprano para que nadie nos vea y
evitar las cargadas, íbamos con una caña coigue a la pesca de lo que las
benditas raíces nos devolvía.
Pasado el mal trance de lo que nos podía deparar la orilla del “egoue”,
llegamos a la “cave”.
Luego de bajar los
dos o tres escalones con sumo cuidado ya que indefectiblemente teníamos las recomendaciones
de Bon Papa, surgidas de las desventuras de Madame Michulette. Era una enorme
alemana, vecina del campo “Chacaial”, que parece que rodó por los escalones y
casi se rompió una costilla!. De eso hacia mucho años, pero la insistencia de
Bon Papa en recordárnoslo nos había marcado. Era prudente la recomendación ya
que al ingresar a la cave encandilados por el sol y al no haber electricidad,
no se veía ni lo que se hablaba, con lo cual fácil hubiese sido errar un escalón….
La chicha estaba en un enorme tonel de madera y para extraerla del
mismo Bon Papa había ideado un sistema de sifón. El ritual consistía en
desenganchar la punta externa de la manguera, que se encontraba por encima del
nivel del tonel enganchada al techo, sacar el corcho que la tapaba, y para
cebar el sistema aspirar del extremo y una vez que salía la chicha introducirlo
en las jarras. Bon Papa era el que manejaba todo el operativo, pero antes de
introducir el extremo por donde salía la chicha en las jarras y para gran alegría
nuestra nos hacia practicar la técnica.
Por las consecuencias que producía en nosotros dicha practica, siempre
me quedo la duda si Mme.Michulete se habría tropezado al entrar en la “cave”o
al salir de la misma…después del “operativo sifón”?
Lo que si recuerdo es que el regreso a la casa con las jarras de chicha
se hacia en un clima mucho mas distendido y alegre que el trayecto de ida y lo curioso
es que tardábamos el doble de tiempo!!!.
Nota agregada con
posterioridad: La que perdió la zapatilla por el “agujero
Negro”fue….Bernadette! y no hubo ningún plan B con la caña cohigue. Que lástima
ya que le daba un toque épico a mi relato!. Como siempre, el que solucionaba
todo era Bon Papa, así que como al día siguiente no había rastro de la dichosa
zapatilla, por la otra punta del canal subterráneo, tuvo que abrir las
compuertas para mandar mas agua y así, al final, apareció.
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