domingo, 26 de mayo de 2013

VIDELA









General Jorge Rafael Videla







Cuando el viernes por la mañana Flor me mandó un mensajito que decía “Murió Videla…Te enteraste?” le conteste sin pensarlo mucho: “No! Me alegro por el y la familia. Acompañémoslos con nuestras oraciones”, pensando que realmente allí terminaba esa cruz para el y su familia.




Al volver a casa, por la tarde, me puse a ver las repercusiones por TV y lo que vi y escuche me dolió y angustió. Aunque tengo miedo por lo que voy a decir, ya que puede herir a algunos y también afectarme en lo personal, creo que este párrafo de Gustave Thibon puede ayudarnos (transcribo primero el original ya que no confío mucho en mi traducción). Hace un tiempo que lo encontré, el releerlo siempre fue aleccionador, y en este momento me devolvió la Paz. 


Un seul peut juger


De tout le mal qui se fait dans le monde, nous sommes, plus ou moins directement et en esprit, sinon en fait, ou complices ou victimes. Et c’est pourquoi nous ne pouvons pas, nous ne devons pas juger, car, complices, nous sommes trop indulgents, et victimes, trop sévères. Plus que cela, de tout ce mal, nous ne sommes jamais ni purement complices ni purement victimes, mais toujours à la fois l´un et l´autre. Une solidarité mystérieuse relie entre eux les êtres indissolublement souffrants et pécheurs que nous sommes. Même dans le mal que nous faisons, nous sommes en partie victimes; même dans le mal que nous subissons, nous sommes en partie complices. La victime n´est jamais tout à fait innocente du crime du coupable; le coupable n´est jamais tout à fait étranger au malheur de la victime. Existe-t-il un être qui soit purement coupable? Je ne le crois pas, il faudrait que le mal fût une substance, un absolu, une seconde cause première comme dans le manichéisme. Mais il existe un être qui est purement victime: le Christe. Celui-là seul peut juger – et il pardonne. Son pardon est infini comme sa souffrance. La victime absolument innocente ne se venge pas, et pourtant c´est elle que le mal déchire le plus, car, ne pouvant partager le péché, elle attire sur elle tout le malheur.


Gustave Thibon






Gustave Thibon (+2001), philosophe français, reçut le grand prix de philosophie de l´Académie française en 2000. Sa rencontre avec Simone Weil a été l´événement le plus marquant de sa vie. Il la fit connaître au monde en publiant La Pesanteur et la gràce.






Uno solo puede juzgar


De todo el mal que se comete en el mundo, somos, mas o menos directamente y en espíritu, sino en hechos, o cómplices o víctimas. Y es por ello que no podemos, no debemos juzgar, ya que, como cómplices, somos demasiado indulgentes, y como víctimas, demasiado severos. Mas aún, de todo ese mal, no somos nunca ni puramente cómplices ni puramente víctimas, pero siempre a la vez lo uno y lo otro. Una solidaridad misteriosa liga entre si los seres indisolublemente sufrientes y pecadores que somos.


Aún en el mal que hacemos, somos en parte víctimas; aún en el mal que padecemos, somos en parte cómplices. La víctima no es nunca totalmente inocente del crimen del culpable; el culpable no es nunca totalmente ajeno al padecer de la víctima. Existe el ser que sea puramente culpable?. No lo creo, el mal debería ser una substancia, un absoluto, una segunda causa primera como en el maniqueísmo. Pero existe un ser que es puramente víctima: Cristo. El solo puede juzgar – y perdona. Su perdón es infinito como su sufrimiento. La víctima absolutamente inocente no se venga, y sin embargo es a ella que el mal desgarra mas, ya que, no pudiendo compartir el pecado, atrae sobre ella todo el padecer.


Gustave Thibon


Gustave Thibon (+2001), filósofo francés, recibió el gran premio de filosofía de la Academia francesa en el 2000. Su encuentro con Simone Weil ha sido el acontecimiento que mas lo marcó en su vida. La hiso conocer al mundo publicando “La Pesanteur et la gràce”


Los que me conocen saben de mi aprecio y respeto por el Teniente General Videla. 


Lo había conocido después del indulto, del Presidente Menem, cuando paso por mi casa de Pringles con Cristan e Isabel (su hija). Nos encontramos otra vez en una reunión del DAR, en Hogar Funke donde ayudaba a servir la mesa durante el almuerzo, Bernardo se debe acordar. Hace unos años, cuando estaba con detención domiciliaria, lo llame para ir a visitarlo con la idea de reconfortarlo y darle mi apoyo. Ya tenía más de 80 años y después de una hora de escucharlo salí yo, de su departamento, reconfortado y agradecido. 


El Jorge Rafael Videla que conocí no era el ex presidente sino el militar que había combatido una guerra y como toda guerra, traumática, donde nadie gana sino que todos pierden. El recuerdo que me queda es el de un hombre sin rencor, sereno, sabedor de haber hecho lo posible por cumplir con el deber que la Patria le había encomendado. Me impresionó su sencillez, la vida austera (su departamento no daba la impresión de ser el de un ex presidente!), conocí allí a Alicia, su mujer y me gusto con que cariño y dulzura se trataban, como que había una mutua admiración. A Alicia la volví a ver hace unos meses en el casamiento de una de las hijas de Isabel y Cristian y, luego de un rato de charla, tuve la misma sensación de Paz y serenidad que había vivido en su casa unos años antes. 


Pido una oración por Jorge Rafael Videla que ha vuelto a la casa del Padre y por su familia que seguramente hoy, a pesar del dolor por su partida, deben sentir la misma alegría que siento y que nos da la Fe en un Dios justo y bondadoso. 


Un abrazo. Francisco




General Jorge Rafael Videla: EL HOMBRE QUE MOLESTABA DEMASIADO













Harán leña del árbol caído. Le endilgarán el infierno para esconder sus propios demonios. Murió el Hombre que molestaba. Molestaba por su valentía. Molestaba por su austeridad. Molestaba por su silencio. Molestaba por su honestidad. Molestaba porque cuando habló siempre dijo la verdad. Molestaba porque nunca se quebró. Molestaba porque nunca dejó de ser soldado. Molestaba porque hizo lo que nadie: asumir su responsabilidad.


“Asumo toda la responsabilidad” dijo frente a cada tribunal que lo persiguió con saña en busca de venganza. Lo que nunca otros, él sí.


El General Jorge Rafael Videla fue presidente de facto de la República Argentina entre 1976 y 1981. Se hizo cargo del Proceso de Reorganización Nacional, tras el cual Argentina legó la democracia más estable y duradera de la historia. Y sí, la más corrupta también.


Cuando Videla pasó a retiro como militar, entregó la presidencia. Así que veleidades de dictador por lo visto, no tenía.


El General Videla no murió el viernes 17 de mayo, sino que fue asesinado por el régimen que nos gobierna. Cuando lo arrancaron de la prisión de Campo de Mayo, tenía las clavículas quebradas por una caída. En el Hospital Militar sus hijos y sus nietos debían alimentarlo en la boca. Recuperado, fue llevado al penal de Marcos Paz. Pocos días antes de su muerte, Videla, de 87 años, fue llevado a declarar en muy malas condiciones de salud. Caminaba con dificultad y había perdido de manera preocupante la memoria y la ubicación en el espacio y en el tiempo.


Ese mismo día, antes de ser llevado a declarar por millonésima vez, Videla se desvaneció en la ducha del Penal. Y a pesar de no haberse recuperado, igualmente lo arrastraron a la función del circo: tribunales. Para aquellos que no lo saben, llevar a una persona a declarar a tribunales desde el penal de Marcos Paz insume todo un día. Se lo levanta a las 4 o 5 de la mañana, se hacen los trámites mientras el preso espera arriba de una camioneta encerrado en un cubículo de medio metro cuadrado, se lo traslada a tribunales, se lo aloja en una celda, se lo lleva luego al piso del tribunal, se lo sienta durante horas, y una vez terminada la audiencia se hace el camino inverso. Con suerte, el preso que se levantó a las 4 de la mañana, vuelve al Penal a las 9 de la noche. Ese día el preso debe aguantar con apenas una vianda de pan duro. Imaginen entonces este periplo en una persona de casi 90 años con serios problemas de salud. Y sí, es lo que ocurrió, le hicieron vivir el calvario el lunes, y el viernes murió crucificado.


El General Videla estaba detenido en una cárcel que no está en condiciones de atender ni contener a personas ancianas con enfermedades crónicas. Por eso en Argentina casi no hay presos mayores de 70 años en cárceles comunes. Salvo los militares, porque para el régimen kirchnerista, en la persecución a los soldados que combatieron al terrorismo en los años 70 vale todo. Violar todas las leyes y deshacerse de todas las garantías.


Varios meses atrás, el Servicio Penitenciario Federal dijo haber recibido una amenaza de muerte contra Videla. Según ellos, la amenaza provenía del mismo penal y de algunos de sus propios camaradas. Mentira. Pero esa mentira fue la excusa para que el General Videla fuera aislado de todos sus camaradas, trasladado a un sector especial y con custodia permanente del Servicio de Inteligencia del Estado. Escarmiento por hablar con la prensa.


El jueves 16 de mayo Videla no pudo cenar pues tenía una fuerte descompostura y fue llevado al Hospital del Penal, que para que usted entienda, es una especie de sala de primeros auxilios en estado deprimente. Como no le encontraron “nada preocupante”, supongo que en la ropa, porque allí no hay complejidad para nada más que examinar un pantalón, lo volvieron a trasladar a su celda de aislación… donde fue encontrado sin vida pocas horas después. Videla tenía que morir así. El régimen necesitaba verlo morir así. Necesitaba eso para luego armar el cirko decadente de las declaraciones ampulosas.


Fue patético ver a funcionarios enriquecidos hasta la fastuosidad en la función pública, hablar de la moral de un hombre que, habiendo tenido en sus manos el país durante casi seis años, vivió en la más sencilla austeridad. Siempre me indignó la hipocresía. La de cualquiera. La de los Bulgheroni que en los 70 visitaban a Videla como grandes amigos, o la hipocresía de mi vecino que anda un 0 Km. y no paga las expensas. Yo no conocí a Videla en los 70. No bebí las mieles del Poder ni saqué réditos económicos en su gobierno, como muchos de los que ayer lo hicieron y aún así, hoy escribieron barbaridades de un hombre no se merecía esa felonía ni de los Mitre, ni mucho menos de Ernestina Herrara de Noble. Yo a Videla lo conocí en las malas, solitario y encorvado acarreando sus petates hacia una mesa de visitas en un Penal de Máxima Seguridad. El Soldado de hablar pausado, el de hablar sereno, el de hablar en voz baja... lejos de aquellas arengas a viva voz. Nos concedió el honor de darnos permiso para que Ricardo Angoso pudiera entrevistarlo. Queríamos que sus palabras no fueran sacadas de contexto, como sospechábamos ocurriría con Ceferino Reato. Lo pudimos grabar y contestó con total lucidez. Pudimos hacer publicar la entrevista en un medio de Europa. Muchos necesitábamos sus porqués. Tuve la oportunidad de decirle gracias... ahí, en la soledad de una mesa en un rincón alejado de un salón enorme de un penal de máxima seguridad. ¿Porqué gracias?, me preguntó en voz baja... General, porque cuando la Patria pasó lista usted dijo presente, y porque cuando los hipócritas y cobardes le pasaron facturas que no eran suyas, usted no dejó de ser Soldado y asumió la responsabilidad.


Yo conocí a Videla en la malas, y aún así, lo ví más Soldado que nunca. Y eso es algo que los cobardes y los corruptos no soportan, por eso vomitan lo que vomitaron.


En Argentina, los militares presos por haber combatido al terrorismo en los años 70, han sido perseguidos abiertamente, acallados deliberadamente y estigmatizados sin pudor. El Estado ha dedicado tiempo y dinero en pintar de color rosa a los grupos terroristas que asolaron a la República Argentina durante casi dos décadas. Se esforzaron en enseñar la versión de un terrorismo “idealista” y “romántico”, como una forma perversa de maquillar los violentos años escarnecidos de un país que se desangró, dolorosamente, en intestinos egocentrismos. Sin embargo, y no es casual, poco y nada podemos encontrar sobre la visión de los protagonistas militares. En los años 70 yo iba a la escuela primaria. Quiero decir que toda mi vida de adulto la viví en una democracia que, por alguna razón que nunca alcancé a comprender, intentó ocultar la historia y la palabra de los militares que tuvieron que combatir a un terrorismo impiadoso y especialmente cruel, que no dudaba en atentar con bombas, acribillar por la espalda o secuestrar a sus víctimas para luego fusilarlas en algún sótano “revolucionario”.


Unos días antes de su aislación, el General Videla les había dicho a sus compañeros de prisión que prometía ser el último en salir del Penal, si no moría antes. Y murió nomás.


Y los que se han cansado de robar el país, aprovecharon el insulto y la descalificación.


Comprensible molestia. Es que el Videla soldado los ha vencido. El Videla austero, los ha puesto en evidencia. El Videla católico los ha perdonado…y el Videla “monstruo” no lo compró nadie. Solo existe en la mente de los que ayer desangraron el país para hacerse del poder, y hoy, con el poder absoluto, aprovechan para saquearlo…


General Videla... descanse en paz.


Horacio Ricardo Palma


El Día de Gualeguay


Gualeguay


Entre Ríos


FUENTE :


http://horaciopalma.blogspot.com.ar/2013/05/general-jorge-rafael-videla-el-hombre.html


sábado, 27 de abril de 2013

¿Comunicación total o relación humana?



Reflexión de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, en el programa "Claves para un Mundo Mejor" (27 de abril de 2013)

“Hoy quiero comentarles algo que he leído recientemente en varios estudios y, aún, en artículos periodísticos en diarios del exterior. Es el cambio que las nuevas tecnologías aplicadas a la comunicación están produciendo sobre las relaciones humanas y, especialmente, sobre las relaciones afectivas.

Ya el teléfono es casi una antigüedad, el teléfono celular también, los mensajes de texto están pasando de moda y ahora con “skype”, el “twitter” o el “WhatsApp” cualquiera puede hacer una especie de seguimiento instantáneo de otras personas que supera las barreras del espacio y del tiempo. Esto crea ciertas dificultades, aunque no parezca, porque todos estamos encantados con esta posibilidad.

Pero fíjense lo que se viene estudiando ahora: se advierte que no es posible estar todo el tiempo siguiendo a alguien, que no es posible estar siempre conectados, siempre pegoteados -podríamos decir-, sino que también es importante la distancia, que tiene un valor la ausencia y que esa pausa permite una preparación adecuada para los encuentros.

Se está perdiendo un cierto aspecto que podríamos llamar “ritual de las relaciones interpersonales”. Uso a propósito la palabra “ritual” por una referencia al Principito. ¿Han leído ustedes el libro “El Principito”, de Antoine de Saint-Exupéry? Ahí hay una escena fantástica que es el encuentro del Principito con el Zorro. ¿Qué le dice el Zorro? Dice que los ritos son necesarios y le explica al chiquito de cabellos rubios, si tú vienes mañana a las cuatro, yo desde las tres estaré esperando y me estaré preparando para tu llegada. También en la música son importantes los silencios. Por eso es necesaria la distancia, una justa distancia, que hace mucho más sabroso el encuentro.

Se nota ahora que ya incluso los mensaje de texto en el celular son una antigualla, porque ellos todavía requieren una cierta expresión literaria. Si alguien quiere enamorar una chica o decirle algo lindo a un amigo, o lo que fuere, piensa muy bien cómo lo dice y el otro descubre en ese lenguaje el carácter de los sentimientos.

En cambio ahora esta comunicación inmediata y continua tiende a la banalización, a un bla bla que carece, por lo general, de contenidos. La intención es estar siempre, viendo lo que está haciendo el otro, comprobar si está conectado, o si no lo está; si me responde de inmediato, o no me responde.

Yo no quiero decir que hay que volver a establecer las pautas relacionales que eran propias de cuando no existía ni siquiera el teléfono, pero me dio la impresión, cuando leí estas cosas, que se está poniendo en juego algo muy importante, muy valioso. No sea cosa que por ser ultramodernos perdamos la calidad humana de ciertas realidades que, si bien van cambiando siempre en sus modos, conservan algo que es irremplazable, como el sentido profundamente humano de la relación y la conciencia que uno tiene de uno mismo y del otro en la relación.

Este valor se pierde por completo si desaparece esa cierta distancia y los necesarios momentos de ausencia que nos hacen pensar, que nos hacen evaluar cómo está desarrollándose la amistad y, que al mismo tiempo también, nos permiten desear y preparar el encuentro personal. Es decir nos llenan de esperanza, de alegría. Esa es la expectativa de la cual el Zorro le hablaba al Principito.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata

lunes, 22 de abril de 2013



LA TRANSVOLCANICA


Esto lo escribí el 20 de abril de 2013 por la noche en San Martín de los Andes. Normalmente mis relatos los realizo unos meses después de mis expediciones en base a algunos datos registrados antes o durante las mismas, con lo cual todo se suaviza y hasta diría que las situaciones que en el momento de ocurrir eran algo traumáticas con el tiempo las refresco desde su lado divertido o aleccionador, es mi lado positivo que resurge.
En este caso voy a reproducir tal cual lo escribí esa noche, en San Martín de los Andes, previa a mi partida hacia Pucón (Chile) punto de partida de nuestro treking con meta al Paso Tromen (al pié del Volcán Lanín).
Después de una semana, en que me sentía a punto de engriparme, el viernes por la mañana no fuí a trabajar ya que me había pedido el día para ultimar los detalles de mi viaje. Al ducharme me pegué un flor de porrazo luego de resbalarme en la bañadera, cosa que nunca me había pasado (no el ducharme, sino el caerme!) gracias a Dios ni un moretón, pero si quede algo preocupado. Me fui al peluquero ya que una semana en la montaña sin bañarme sería mas llevadera con pelo bien corto, también hablando de higiene y pensando en mis compañeros de carpa me compré un paquete de tuallitas para bebe, que son realmente muy prácticas.
A las 20 hs.me tomé el colectivo desde Retiro (Bs.As.) con destino a San Martín de los Andes, no pude conseguir “cama suit” sino solo semi cama. Dentro de todo un muy buen viaje aunque un poco largo ya que en vez de llegar el sábado a las 17.30 hs.llegamos a las 19 hs., 23 hs.sentado! El atraso, según los choferes, se debió al pésimo estado de las rutas especialmente en La Pampa y a que se demora en todas las paradas (que de por si son muchas) con la carga y descarga de encomiendas…
Fue grande mi emoción en la bajada de La Rinconada el poder divisar el Cerro de los Pinos y el Perro, no así el Lanin que estaba tapado por nubes, señal de mal tiempo?
 Al bajar del micro me fui con todo mi equipo directamente a la empresa que organizo la expedición ya que teníamos la reunión informativa desde las 18 hs. Me reciben con aplausos, según ellos por llamarme Francisco! Aunque después me entero que mis compañeros de carpa estaban preocupados pensando que había desertado y que la carga que me correspondía iban a tener que repartírselas entre ellos, grande fue su alivio al verme. Por supuesto como me pasó desde el 2008, cuando intente por primera vez el Lanin, soy el abuelo del grupo lo cual despierta cierta admiración entre mis jóvenes compañeros (3 chicas y 6 varones) y reconozco eso me produce cierta satisfacción y orgullo! Previo chequeo del equipo nos informan que debemos cambiar pesos a chileno ya que en Pucon debemos pagarnos la comida de la noche, comprar alimentos energéticos para la marcha ya que no se los pueden cruzar por la frontera y por último pagar el ingreso al Parque Villarrica, punto de partida de nuestra caminata. Debemos estar el domingo a las 14 hs. En la terminal de ómnibus para viajar a Pucón, en el cruce de la frontera nos alcanzara el resto de los guías con parte del equipo que nos falta, en mi caso bolsa de dormir y bastones! Antes de ir al hotel, que teóricamente me reservo la empresa, corro a la agencia de cambio que por supuesto siendo las 20.30 hs. Ya cerró… Tengo que reconocer, no se si porque estoy muy cansado, o por estos temas de la organización algo improvisados, o por que me estaré poniendo algo viejo? pero si, estoy algo nervioso y fastidiado.
Al fin deje mis cosas en el super Hotel Patagonia y después de consultar por el lugar fui a “El Regional” a comer la mejor trucha de San Martín con un buen vino y esto sí me levanto el ánimo.
Pongo fin a mi relato hasta volver del cruce de los Andes o de lo que de él pueda hacer, si Dios quiere y mi físico me lo permite!

Domingo, 21 de abril
Anoche no dormí muy bien a pesar de la espectacular cama y del cansancio del viaje. Tengo un yacusi, muy tentador, pero realmente no tenía fuerza será como premio para mi regreso. Fui a misa de las 11 hs., agradezco realmente poder seguir haciendo estas expediciones y sobre todo tener el físico y las ganas para disfrutarlas.
Salimos en ómnibus a las 14 hs. Desde San Martin de los Andes para Pucón por el paso Tromen. Contrasta el paisaje muy árido hasta el Lanin y al cruzar la frontera del lado Chileno los bosques densos, cada uno con su encanto particular. Me asusta un poco pensar que intentaré volver a hacer este camino de Pucón al paso Tromen, 130 km.y con una mochila de unos 15 kg.al hombro!
Anoche me enteré que los puntos de posible rescate eran: uno al final del 2º día en una camioneta que hacia el reaprovisionamiento para el resto de los 4 días de marcha y el segundo rescate era al 5º día cuando se cruzara la ruta Pucon-Tromen y allí el que no quiera seguir puede hacer dedo hasta paso Tromen… Llegamos a Pucón a eso de las 17 hs.nos instalamos en el Hostel y pudimos cambiar nuestros pesos por chilenos ($ 500/ 25000 chilenos), comprar comida y recorrer algo la muy linda ciudad. El grupo es realmente muy macanudo, a los 9 que somos nos acompañan tres guias. Dos chicas son de Monte Hermoso, uno es de Dorrego, uno de Chimpay colaborador del Padre Esteban (Obispo de Viedma), el resto de Bs.As. Nos preguntamos y no va a ser la última vez, que hacemos aquí? Yo recordaba el yacusi del hotel Patagonia…
Después de una buena trucha y cerveza para despedirnos de la civilización nos fuimos a dormir tempranito ya que mañana arrancaremos a las 6 hs.

Lunes, 22 de abril
A las 6 Hs.arriba! de todas maneras estábamos, los cuatro de mi cuarto, más que despiertos. No sé si fueron los nervios, un despertador puesto por error a las 5 hs. o el coro de ronquidos desafinados, el hecho es que no dormimos muy bien que digamos. Después de un abundante desayunos con huevos revueltos y todo, nos pasó a buscar la combi para llevarnos hasta la entrada del parque Villarrica. La noche anterior nos habíamos repartido los víveres para las comidas de los dos primeros días y junto con la carpa, cubretecho y caños repartidos entre los tres que compartiríamos el “alojamiento”, note que mi mochila había aumentado significativamente de peso!
A las 7.30 Hs., previo registro en la casilla de los guarda parque y el pago de los derechos de ingreso,  largamos la caminata con la mochila al hombro y munidos de nuestros bastones salvadores. Noche oscura, así que con las linternas frontales, mucho frío y un silencio sepulcral! Resulta que mientras hacíamos los trámites un guarda parque nos iba explicando que se habían puesto muy estrictos con los requisitos a los que ingresaban al parque ya que desde noviembre del 2012 se les había perdido el rastro a tres turistas extranjeros (un francés, un italiano y un ruso), el último contacto había sido por celular pocos días después de haber ingresado y a unos 300 mts de la cumbre del Villarricas (2800 mts.), parece que se los buscó por todo el parque con cuadrillas y helicópteros, hasta vino un equipo de franceses, pero sin éxito. Según nuestro interlocutor  se deben de haber acercado demasiado al cráter y con los gases que emanan del mismo se marearon y cayeron adentro… Salimos algo choqueados por el cuento. Gracias a Dios cuando salió el sol y comenzamos a recuperar el calor, volvió el buen humor y hasta decidimos premiar con un traspaso de su mochila, al lomo de un guía, al primero que encuentre algún hueso del ruso (por lo visto no nos tragamos el cuento del cráter!).
En nuestro primer día contorneamos el volca por su cara W y S, 20 km., de subida suave, en 10 hs (7 de marcha y 3 de descansos) a un promedio de 2.8 km/hs. A media mañana se encapoto el cielo y cayo una llovizna fina pero nada serio, el resto del día muy bueno. Durante el almuerzo lo estaba observando a Luis, nuestro guía jefe, algo me decía que de alguna parte lo tenía conocido pero no podía recordar de dónde. Resulto que había sido uno de los guías en mi primer intento al Volcán Lanin en enero del 2008. Que chico que es el mundo y cómo pasa el tiempo! Una de las chicas, la porteña, es vegetariana!!! Asi que para ella zanahorias, palta y sándwiches de tomates, tengo mis dudas si aguantará con ese régimen. El paisaje es increíble! El Villarrica esta mucho mas nevado que el Lanin a pesar de tener 1000 mts.menos de altura. Cruzamos unos ríos de lava impresionantes, negro azabache y con formas muy curiosas. Llegamos a destino a las 17,30, yo algo muerto es que esta mochila me mata y tengo bastante dolor de caderas. Será la mochila, o los años? O las dos cosas?
Acampamos en una meseta algo descampado, esperemos que no se levante viento. No tenemos agua muy potable ya que los posibles arroyos de deshielo que cruzamos estaban secos. El agua es todo un tema ya que por ser zona volcánica suele estar contaminada. Deberíamos caminar dos horas mas para encontrar agua pero nos agarraría la noche y todavía tenemos que tomar un curso acelerado de armado de las super carpas que traemos, son realmente buenas ya que son las que se utilizan en los campamentos de altura en el Himalaya… espero que no nos toque una demostración de sus bondades esta noche!.
Luis nos prepara unas pasta con una salsa bien fuerte como para cubrir todos los olores dentro de las carpas, hace mucho frío así que no alargamos mucho la sobremesa y nos vamos a dormir, se extraña un buen fuego!

Martes, 23 de abril
Salimos de las carpas a las 8 hs. con luz pero el sol no asomará, detrás del Lanin, hasta las 9.30 hs. Hacen -5 Cº pero se sienten mucho menos que anoche, la noche fue buena aunque no descansé mucho tampoco. Los tres parecíamos canelones en una fuente, para colmo dos éramos de los que saltan de un lado para el otro buscando la posición menos incómoda, así que los codazos y rodillazos fueron una constante toda la noche. Con los años fui aprendiendo a darme vuelta dentro de la bolsa sin quedar hecho un nudo, pero eso requiere de cierta habilidad que consiste en un salto harmónico del cual paga las consecuencias tu vecino, un codazo en un ojo o un rodillazo en otras partes… Desayuno y curso de desarme de carpas. Es más complicado que el armado, además hay que sacudirla para que caiga la escarcha que la cubre. A las 9 hs arrancamos esta segunda etapa, un día aparentemente muy lindo. Desde anoche estoy evaluando la posibilidad de aprovechar la camioneta de esta tarde para dar por concluida mi participación en la travesía, aunque todavía me siento bien y con ganas son varias noches mal dormido y también me preocupa ese dolor de caderas, por otra parte si sigo ya tengo que aguantar hasta el quinto día y eso si que no creo que lo logre. Así que veremos, lo comento con Luis y me propone repartir algo de mi mochila con algunos del grupo, lo cual acepto aunque mi orgullo se sienta herido… El paisaje cambia bruscamente a medidas que nos alejamos del faldeo del Villarrica, entramos en unos montes de lengas y araucarias milenarias espectaculares. Por lo que nos explicaban las araucarias tienen una corteza muy resistente al fuego al igual que un fuste particular que hacen que en los incendios las lengas se quemaban y las araucarias sobrevivían. Bajamos a un cañadón donde  corría un río de deshielo y luego volvimos a subir y aunque era una maravilla en cuanto a vista allí decidí abandonar. El esfuerzo sobre todo en la bajada me marco el límite, tomada la decisión completé la jornada mucho más relajado y realmente lo disfruté. Completamos 15 km.en 8 hs. (5 de marcha y 3 de descanso).
A las 17 hs.despues de armar el segundo campamento, del que felizmente ya no formaré parte y dejaré mi lugar para que mis dos compañeros puedan desparramarse en la carpa y ya sin ronquidos ni codazos descansen como se merecen, salimos al encuentro de la camioneta ellos para buscar los víveres y algo de ropa para completar la travesía y yo para subirme a la misma y volverme a San Martin de los Andes. Jorge es Jefe de guarda parque en Paso Tromen y se ofreció para hacer las compras de alimentos en Pucon y llevarme de nuevo hasta la frontera. De allí a las 20 hs. me pedí un taxi y volví a mi hotel Patagonia en San Martín. Que placer! Aunque me despedí de mis compañeros con un nudo en la garganta…

        Un pequeño detalle que me olvidaba, me comunique con mis compañeros y a pesar de los calambres, algunas ampollas, los últimos dos días con lluvia, llegaron todos a destino. Felicitaciones! (admiración y un poco de sana envidia, si eso existe).
CONCLUSIONES
  •   Solo alcance a hacer 35 km.de los 130 previstos (dos días de los seis). Mi físico me pone los      límites que mi entusiasmo no quiere aceptar y la verdad es que lo agradezco, por lo menos hay algo  razonable en mí! (esto suena algo confuso, pero yo me entiendo).
  •   Sigo agradeciendo a Dios las ganas y la salud que me regala para poder seguir con estas vivencias.  Aunque el 23 de abril metido en el yacusi me dije: nunca mas! Hoy, un par de meses después, ya  estoy soñando con mi próxima escapada. En realidad no estoy escapando de nada, sino todo lo  contrario la montaña es una búsqueda y probablemente de mi mismo.
  •    Lo que si tengo que hacer es cambiar mi logística previa. Viajar unos días antes al lugar de partida  para aclimatarme, ir en avión y no en micro (23 hs mata a cualquiera!), uno de mis compañeros pagó  $ 1150 de avión y yo $ 965 con mi semicama. La rutina del gimnasio ya es una necesidad que tengo  que asumir. Mejorar mi adaptación a la vida de campamento, dormir y comer mejor, manejar la  ansiedad.
  •  Cuando vuelvo a mirar las fotos y recuerdo las anécdotas vividas con mis compañeros de excursiones, me sigue pasando, luego de cada regreso, que me digo: esto es increíble, irrepetible y bien vale todos los sinsabores y sacrificios que paso, todo tiene un precio en la vida! Y este, a cambio de lo que recibo, lo pago con placer.
  •             Al evaluar la factibilidad del cruce de la cordillera mi referencia era la peregrinación a Lujan. Me decía: si puedo hacer los 68 km en 12 hs de marcha con 4 hs de descanso (4 paradas), como no voy a hacer el doble repartido en 6 dias? Pero en realidad no son comparables. Lujan es solo una noche sin dormir, con zapatillas livianas, por asfalto sin subidas ni bajadas, en cada parada (+ o – cada 2 hs.) se come, te acostas, te masajean, elongas y fundamental no tenes la maldita mochila con sus 15 kg al hombro!